miércoles, 8 de julio de 2009

La tolerancia en la educacion

EL ENTORNO LABORAL

En el entorno laboral la intolerancia se expresa de diferentes maneras. Tal vez la más común y castrante resulta de la omisión de la opinión y el aporte creativo de los funcionarios o trabajadores con la convicción de que “el jefe siempre tiene la razón aunque esté equivocado”.

La acción de promover la opinión y la participación de la gente no solo contribuye a encontrar soluciones más rápido y eficazmente sino que además genera un alto nivel de compromiso hacia las tareas y hacia la empresa.

Hace unos años un directivo de una agencia de publicidad comentó cómo logró obtener la cuenta de una importante compañía: Convocaron a varias agencias de publicidad para que expusieran sus conceptos sobre lo que podría ser la campaña publicitaria para sus productos. Así lo hicieron y durante las presentaciones los expositores no desaprovecharon oportunidad de descalificar a los competidores. Cuando le tocó el turno, dijo: “Las otras agencias que ustedes han considerado tienen gente muy capaz. De hecho, estoy seguro que cualquiera de ellas haría un magnífico trabajo. Nuestra estrategia publicitaria es la siguiente…” y expuso con detalle su proyecto. Nunca atacó los muros de la competencia. Y obtuvo el contrato.

Otros casos de la intolerancia en el campo laboral se presentan entre compañeros de trabajo, y en ocasiones se expresan de manera imperceptible.
La empresa realiza una “reunión de integración”. A medida que van llegando los asistentes, se van formando los consabidos corrillos. Generalmente esos corrillos son viejas composiciones que se basan en intereses comunes: Trabajan en la misma división, les gusta la misma música o practican un mismo deporte. Se repite la experiencia de buscar a los “iguales” para formar grupos aparentemente homogéneos y sentirse más o menos cómodos. La reunión, por supuesto, no fomenta ninguna integración. Pero nos sirve para confirmar el temor y el desprecio que existe hacia la diversidad.

LA TOLERANCIA EN LA ESCUELA

La escuela, es decir, los centros educativos de cualquier nivel, juega un papel capital en la formación para la democracia y la diversidad.

Durante mucho tiempo una gran cantidad de profesores esgrimieron como “metodología docente” la prepotencia que les brindaba el conocimiento y la intimidación que ejercían desde el pedestal de su jerarquía académica. Esta enseñanza transmitida y reiterada a través de la vivencia convierten la escuela en fuente que favorece la reproducción de los patrones de rigidez e intransigencia.

Afortunadamente, esto ha venido cambiando y una cantidad creciente de docentes nos hemos propuesto aprender a escuchar activamente y promover actividades que requieren la participación viva y voluntaria de los estudiantes. Los docentes tienen hoy el compromiso de comprender y ayudar a comprender que “diferente” no significa “peligroso”.

Escuchar activamente exige:

No limitarse a descubrir los errores en la comunicación de la otra persona, sino escuchar para tratar de entender lo que realmente nos quiere decir. En resumen, concentrarse en el contenido, no en la forma.




Proceder a repreguntar y ahondar cuanto sea necesario hasta comprender cabalmente, cuando no ha sido fácil entender o la comunicación no ha sido clara.

Evitar interrumpir para expresar su propio punto de vista o para decir que ya sabe lo que la otra persona va a decir. Algunas personas parecen que quisieren decirle a su interlocutor “no hables cuando te estoy interrumpiendo”.

Estimular a los demás para que expresen su criterio.

Aplicar el parafraseo, es decir, repetir con las propias palabras lo que le han comunicado, para garantizar la comprensión cabal del mensaje. “Me gustaría estar seguro de haber entendido. Se trata de …(parafraseo)…¿Comprendí bien?”

Eliminar interferencias, distracciones y actividades paralelas. Suspender cualquier otra actividad, establecer contacto visual y concentrar todos los sentidos en lo que le están diciendo. Una persona podrá tener la capacidad de sostener una conversación mientras escucha walkman y escribe en el computador, pero aparte del irrespeto que esto constituye, el interés del interlocutor se verá disminuido y la comunicación deteriorada.

EJERCICIO

Recorte de una revista un artículo que no sea de actualidad. No más largo de tres párrafos. Sin advertir el propósito del ejercicio, lea en voz alta el artículo. Ahora diga que formulará 8 o 10 preguntas sobre el artículo y quien responda todas las preguntas correctamente será el ganador de un premio. Con toda seguridad nadie se ganará el premio.

Puede completar este ejercicio formulando algunas preguntas para reflexionar y comentar en grupo: ¿Es este un caso representativo? ¿Cómo podemos mejorar la habilidad de escuchar? ¿Si les hubiera comentado que había un premio en juego, el resultado habría sido igual? ¿Por qué?

Permita que el grupo saque conclusiones y sugiera que se opten algunas conclusiones como tarea de carácter personal.

Así mismo, como parte de la promoción de actividades que requieren la participación activa y voluntaria de los estudiantes, es importante destacar la creación de periódicos escolares pluralistas, el desarrollo de ejercicios grupales con este objetivo específico y la organización de foros donde los expositores presenten reflexiones heterogéneas. Otros ejercicios pueden ser aplicados por los docentes de acuerdo con lo que su criterio les indique.

EJERCICIO

Una dinámica muy interesante resulta de solicitar a los alumnos, de manera individual o en grupos, que expresen su punto de vista respecto a un tema álgido o de actualidad y luego se asignan roles para condicionarlos a omitir temporalmente su opinión y precisarlos a sustentar el punto de vista de sus contradictores.

EL EFECTO DE LOS PREJUICIOS

Los prejuicios fomentan la rigidez mental en todos los ámbitos. Los prejuicios son opiniones preconcebidas sobre algo o alguien antes de tener un verdadero conocimiento. Aunque no nos ocuparemos del origen de los prejuicios, sí vale la pena decir que surgen de la resistencia ante la diversidad, y pueden formarse a partir de las generalizaciones vagas que suelen repetirse en los más diversos medios.

Complete las siguientes frases con las respuestas que aparezcan primero en su mente:

Los _______________ son puntuales.
Los argentinos son __________________.
Los ________________ son muy tacaños.
Los ________________ son muy tramposos.
Los mejores negociantes son los _________________.
Los congresistas son _________________.
Las morenas son ___________________.

Tal vez usted pensó en la puntualidad de los ingleses, en la egolatría de los argentinos y en otras respuestas-tipo. De hecho, hay un chiste internacional que habla de la “humildad” de los argentinos, la “belleza” de los mejicanos, la “inteligencia” de los venezolanos y la “honradez” de los colombianos.

Pues, bien. Piense cuántas veces ha tenido citas con ingleses como para saber que todos los ingleses son puntuales. O cuántas veces hizo negocios con los … como para afirmar que todos son regateadores, o tacaños, etc. Naturalmente, las generalizaciones conducen a los prejuicios y son reforzados por el humor chabacano.

Cuando alguien tiene prejuicios hacia personas integrantes de ciertos grupos étnicos, hacia comunidades religiosas, partidos políticos, clases sociales, etc., tendrá comportamientos de rechazo y distanciamiento. Muy difícilmente sostendrá una conversación con ellos y, si lo hace, no pondrá toda su atención. Mucho menos tratará de indagar por su punto de vista.

Por las características propias de la escuela, que congrega individuos de diversos orígenes, culturas, ideologías y hábitos, es un espacio especialmente propicio para aprender y fomentar los principios de la tolerancia y la convivencia. La escuela es un espacio óptimo para entender y aceptar la diferencia, ejercitar la tolerancia y aprender a resolver democráticamente los conflictos.

El desarrollo de una cultura para la tolerancia y la convivencia debe ser una preocupación estratégica de la escuela y de los diferentes actores de la vida escolar.



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